Nos dejó Sor Villa, una gran y querida Salesiana.

En la noche del día 4 de enero de 2021, el Señor de la Vida ha llamado para regalársela en plenitud a nuestra querida hermana,

SOR FRANCISCA VILLA ÁLVAREZ

Nació en Utrera (Sevilla) el 4 de noviembre de 1926.

Profesó en Sevilla el 6 de agosto de 1949.

Pertenecía a la inspectoría María Auxiliadora de España.

Francisca Villa nació en el seno de una familia cristiana y numerosa, de la que era la mayor de ocho hermanos. Muy relacionada con los Salesianos de Utrera, con los que se preparó e hizo su Primera Comunión. Ya mayor recordaba cómo su madre les hablaba siempre de Dios. Su confesor, director del Colegio de los Salesianos, le regalaba el Boletín Salesiano y se sentía encantada viendo a las Hijas de María Auxiliadora, entre las niñas y jóvenes, de esta manera conoció la vida salesiana y se sintió atraída por ella. Algunas visitas a las hermanas que estaban en la Casa Inspectorial en Sevilla, la ayudaron a dar el paso a la vida consagrada y entrar en el aspirantado.

Villa, como siempre la hemos llamado, era una hermana de corazón pastoral grande y entregado, disfrutaba entre los jóvenes y tenía el arte de saber escucharlos y acompañarlos, recordaba con alegría el haber podido participar en el primer Campobosco que se realizó a nivel nacional en los lugares salesianos.

Mujer trabajadora, abierta a la formación, con iniciativa y muy responsable de las tareas y servicios encomendados, que siempre realizaba con gusto y alegría, y según sus propias palabras, “lo mejor posible; me gustaba estar siempre ocupada”.

Pasó haciendo el bien por las Casas de Jerez-María Auxiliadora, Sanlúcar la Mayor (tres veces), Marbella, Campano, Sevilla-Nervión (tres veces), Jerez- San. Juan Bosco, Almería, Rota, Las Palmas-S. Juan Bosco, Sevilla-S. Bernardo, Utrera (dos veces), Cádiz (dos veces) y Sevilla-María Auxiliadora, S. Vicente, nuestra casa, que tanto la quería y donde nos ha dejado.

A lo largo de su vida, realizó servicios muy variados, desde la animación de talleres, oratorios y de grupos de Primera Comunión, catequesis de Confirmación, profesora de religión, asistente de internas, a servicios administrativos, como secretaria de colegio y portera, y servicios comunitarios, como ecónoma en varias Casas.

Sor Villa era una mujer vitalista, tenaz, sabía expresar sus ideas y puntos de vista, propositiva y alegre. En sus escritos deja recogido: “tengo la gran convicción de que la vida religiosa tiene que ser una vida de entrega, aceptación incondicional y de oración”. Feliz de su vocación y agradecida a la llamada que el Señor le había hecho al instituto, amaba entrañablemente a María Auxiliadora y por donde iba proponía su devoción, enamorada de Bon Bosco intentó siempre seguir sus huellas.

Querida sor Villa, ahora que ya gozas del abrazo eterno del Padre y de su paz para siempre, sigue intercediendo por la Inspectoría, pide a la Virgen que se siga paseando por nuestra Casa y que sigan llegando jóvenes vocaciones que tengan deseos de trabajar como tú, entre los más necesitados, con el ardor del da mihi animas.

María del Rosario García Ribas

Provincial

Colegio Mª Auxiliadora - San Vicente
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