Queridas familias,
Como sabéis, hoy celebramos la fiesta de San Juan Bosco, fundador de la Obra Salesiana. Lo hacemos a lo “GRANDE” en el sentido que tiene para nosotros la palabra “FIESTA”.
Si existe un cliché generalizado de los salesianos/as…es precisamente éste: ¡las fiestas que celebramos!
En este sentido, me siento obligada a compartir con vosotros algunas reflexiones al hilo de este tema.
La diferenciación entre «tiempo de trabajo» y «tiempo festivo» existe en la historia desde tiempos inmemoriales y Don Bosco intuyó, desde el principio de su obra, la importancia de ese tiempo festivo para el desarrollo positivo de los jóvenes y las clases populares a las que atendía en Turín.
Por ello, comenzó su proyecto ofreciendo espacios de esparcimiento a los jóvenes aprendices, explotados en agotadoras jornadas de trabajo…, carentes de cultura e instrucción religiosa…, aislados en tristes individualidades donde no había lugar para la convivencia, la cultura y la fiesta.
El Oratorio de don Bosco no era tan sólo un «patio» para jugar. Era la recuperación de todos los elementos ancestrales que brotan del tiempo libre, entendido éste como “espacio privilegiado para la amistad, el encuentro, la celebración religiosa, la cohesión social, la alegría, la cultura, el juego, la gratuidad…”
Hoy, los que seguimos las huellas de Don Bosco, herederos de esa intuición, creemos firmemente en el valor de la Fiesta y la impulsamos cada año, con renovada ilusión.
Tenemos la certeza de que la VIDA compartida en los momentos de fiesta está al servicio del crecimiento integral del joven. Don Bosco llegó a afirmar que un Oratorio sin música es «como un cuerpo sin alma».
En el tiempo libre, tiempo de fiesta, aflora la riqueza interior en forma de manifestaciones artísticas. Se promueve la amistad, la alegría, la paz…
Muy relacionado con todo lo anterior destaco nuestra espiritualidad, la llamada “espiritualidad de la alegría” que nos lleva a estar alegres y contagiarla a los demás miembros de la comunidad educativa pero sabiendo que es una alegría que nace de la unión con Dios. Es por tanto una alegría muy profunda que solo el que la vive, puede explicar de dónde procede.
En fin…bajo este paraguas del sentido de la Fiesta en una Casa Salesiana…os deseo a todos un ¡Feliz Dia de Don Bosco!
Ojalá sigamos viviendo auténticamente otras muchas fiestas desde el sentido que tienen en nuestra pedagogía salesiana y podamos compartirlas y hacerlas extensibles a vosotros, familias, miembros de nuestra comunidad educativa. ¡Será entonces que la situación de crisis sanitaria nos ha dado un respiro!
Silvia Martínez
Directora Titular
