Origen y Evolución

NUESTRA HISTORIA 

Más de 130 años educando con el corazón 


NUESTROS ORÍGENES 

Una historia que comienza con la acogida 

La historia del Colegio María Auxiliadora de San Vicente comienza con una llamada a atender a quienes más lo necesitaban. Las Salesianas llegaron a Sevilla para hacerse cargo de un pequeño grupo de diez jóvenes, de entre 14 y 19 años, que vivían situaciones de gran desamparo y dificultad. 

El 14 de septiembre de 1894 tuvo lugar la fundación de esta obra educativa, la tercera de las Hijas de María Auxiliadora en España. Aquel pequeño comienzo fue creciendo rápidamente, impulsado por el deseo de ofrecer nuevas oportunidades de educación, acogida y promoción a niñas y jóvenes. 

En 1895 comenzaron a incorporarse niñas internas y, entre 1895 y 1896, también externas. En 1898 se puso en marcha el oratorio festivo; en 1908, una residencia para jóvenes que se preparaban para ser maestras en la Escuela Normal de Sevilla; y en 1913, las colonias escolares, que llegaron a atender a más de 200 niñas. 

Desde sus primeros años, la obra de San Vicente se caracterizó por una misión compartida entre religiosas y laicos, sostenida por la generosidad de numerosos bienhechores y por la colaboración con el Ayuntamiento y distintas instituciones religiosas y sociales de la ciudad. 

 

Una casa que crece con su misión 

La primera vivienda de las hermanas quedó pequeña apenas dos meses después de la fundación. Fue entonces cuando se buscó una nueva casa en la calle San Vicente, donde hoy se encuentra nuestro colegio. 

Aunque el edificio presentaba importantes carencias, el trabajo incansable de las primeras Salesianas y la ayuda de muchas personas hicieron posible su transformación. Poco a poco fueron surgiendo los primeros espacios educativos: aulas, habitaciones para las niñas internas y una pequeña capilla. 

Desde aquellos primeros años, la casa de San Vicente se convirtió en un lugar de acogida, educación y encuentro, donde la misión salesiana comenzó a echar raíces y a formar parte de la vida de la ciudad. 

NUESTRA EVOLUCIÓN

Una escuela que crece con los tiempos 

A lo largo de más de 130 años, el Colegio María Auxiliadora ha recorrido un camino de crecimiento y transformación, adaptándose a las necesidades sociales y educativas de cada época, sin perder la identidad y el compromiso que inspiraron su fundación. 

Con el paso del tiempo, las instalaciones fueron ampliándose para responder a las nuevas necesidades de la comunidad educativa. En 1942, la casa se convirtió en sede inspectorial, lo que hizo necesarias nuevas adaptaciones. Posteriormente, en 1967, se emprendió una importante reconstrucción del edificio para favorecer el desarrollo de la misión educativa. 

La oferta de enseñanzas también fue creciendo progresivamente. Durante los años setenta se consolidaron la Educación General Básica y la Formación Profesional; en los ochenta, el colegio participó en los procesos de reforma educativa y desarrolló experiencias de Educación de Adultos; y en los noventa amplió y diversificó su propuesta formativa. 

El año 1996 marcó una etapa especialmente significativa, con la autorización de Educación Infantil, Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y distintos Ciclos Formativos de Grado Medio vinculados a los ámbitos sanitario, administrativo y comercial. En 1999 se autorizó el Aula de Integración, reforzando la atención al alumnado con necesidades educativas específicas. 

Este crecimiento ha permitido consolidar una propuesta educativa que acompaña al alumnado desde sus primeros años hasta su preparación académica y profesional. 

Una educación que se renueva sin perder sus raíces 

La evolución del colegio no se ha limitado a la ampliación de sus instalaciones o de las enseñanzas. Nuestra escuela ha sabido incorporar nuevas formas de enseñar y aprender, respondiendo a los cambios sociales, culturales y tecnológicos. 

Hoy seguimos impulsando la innovación pedagógica, las metodologías activas, la atención a la diversidad, la competencia digital, el plurilingüismo, la internacionalización y la orientación académica y profesional, manteniendo al alumnado como protagonista de su aprendizaje. 

Esta renovación se refleja también en la actualización de nuestros espacios educativos, especialmente a través del Proyecto LAR, orientado a crear ambientes de aprendizaje más accesibles, confortables, flexibles y adaptados a las necesidades de la educación actual. 

Todo ello responde a nuestro compromiso de ofrecer una educación integral, que favorezca el desarrollo de las capacidades, los talentos y el proyecto de vida de cada niño, niña y joven. 

Mucho más que una escuela 

Desde sus orígenes, la actividad escolar ha estado acompañada de una rica propuesta pastoral, cultural, deportiva y de tiempo libre, porque entendemos la educación como una tarea que abarca todas las dimensiones de la persona. 

Los grupos de fe, el oratorio, el Centro Juvenil ANDÉN, las catequesis, las actividades extraescolares y las diferentes iniciativas educativas han formado parte de esta historia de acogida y acompañamiento. 

A través de estas experiencias, el colegio ha buscado ofrecer espacios para encontrarse, convivir, descubrir talentos, crecer en la fe y desarrollar el compromiso con los demás. 

Esta misión ha sido posible gracias al trabajo compartido de generaciones de Salesianas, educadores, familias, alumnado, antiguos alumnos y alumnas, colaboradores y bienhechores que han contribuido a construir nuestra comunidad educativa. 

Fieles a nuestras raíces, abiertos al futuro 

Más de 130 años después, seguimos compartiendo la misma pasión educativa que impulsó a las primeras Salesianas: acompañar a los niños, niñas y jóvenes, especialmente a quienes más lo necesitan, para ayudarles a construir un futuro lleno de oportunidades y esperanza. 

María Auxiliadora, cuya imagen está presente en nuestra casa desde 1910, continúa siendo referencia e inspiración de esta misión. 

Nuestra historia es una historia de acogida, compromiso, innovación y esperanza. Una historia que comenzó con diez jóvenes y que sigue creciendo con cada nueva generación. 

Hoy continuamos renovándonos para responder a los retos de nuestro tiempo, fieles al sueño de Don Bosco y Madre Mazzarello de ser una «casa que acoge, una parroquia que evangeliza, un patio donde hacer amigos y una escuela que prepara para la vida». 

Porque nuestra historia no es solo lo que hemos vivido, sino también lo que seguimos construyendo juntos cada día, con el compromiso de formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos». 

Colegio Mª Auxiliadora - San Vicente
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